Mesitas de noche
Un dormitorio de matrimonio parece no poder prescindir de esos pequeños y útiles muebles que siempre están a nuestro lado cuando los necesitamos: Como soporte a las lamparillas, como elemento de almacenamiento o como superficie para apoyar cualquier clase de objeto que tengamos a mano (libros, mando del televisor, vasos, etc.).

Sí, te estamos hablando de las mesillas de noche, uno de esos elementos de toda la vida que todavía a día de hoy sigue siendo un fundamental en la decoración de las habitaciones matrimoniales.

El tipo de mesita a elegir dependerá básicamente de tus gustos y necesidades así como del estilo decorativo de tu hogar. Para que te hagas una idea, aquí te dejamos algunas de las líneas más habituales:

Mesitas de noche
– Moderna: Las más modernas son precisamente las más sencillas y minimalistas, y es que la mesilla debe ser un espacio para colocar poco más que lo básico (lamparilla, despertador y algún detalle como velas, flores o una fotografía, por ejemplo). De este modo, bastará con un mueble cuadrado abierto y sin cajones, con un sencillo cajón enganchado directamente a la pared o con originales estructuras que cuidan más el diseño que la funcionalidad.

Mesitas de noche
– Clásica: Se trata de la tradicional mesita con cajones. Hay un montón de variedades, desde las más anchas y bajitas (con un par de cajones) hasta las más altas y estrechas con bastante espacio de almacenamiento; precisamente por esto, procura no abarrotar demasiado la superficie.

– Exótica: Nos recuerda a ese estilo étnico y quizá también a los de espíritu más aventurero. Son mesitas de materiales bastante naturales que precisan ir acompañadas por un entorno de estilo similar en la estancia y sobre los que también deberemos utilizar flores o plantas, alguna foto de nuestros viajes y, cómo no, una sencilla lamparita.

Mesitas de noche
– Vintage: Fabricadas necesariamente en madera y con un estilo llegado de décadas atrás, estas mesillas de líneas románticas a la vez que sencillas que suelen ir pintadas en tonos claritos (blanco o beige) e incluso decapadas. Las vintage más modernas también se hacen en tonos claros, oscuros y brillantes lacados.

A estas líneas generales hay que sumarle miles y miles de modelos distintos que perfectamente podrían contradecirse con el estilo al que parecen seguir…

Lo cierto es que, además de todo, algunos de los dormitorios más modernos han decidido prescindir de estos elementos tan tradicionales y los han sustituido por sencillas baldas o por otros elementos originales como los baúles o por antiguas maletas apiladas, por ejemplo.

Y tú, ¿apostarías por lo tradicional o innovarías?