Mitos sobre el ahorro energético en el hogar
En todos los ámbitos de la vida sucede lo mismo: las verdades acerca de un tema en cuestión se mezclan con falsas creencias que muchos ya tomamos como indiscutibles.

Esto ocurre de una forma especial en lo que al ahorro energético del hogar se refiere, y es que no es raro recordar algunas de las frases que hemos oído por activa y por pasiva en boca de nuestros padres, abuelos y amigos y que incluso nosotros hemos llegado a repetir.

Si quieres desmentir algunos de los mitos más comunes entorno a esta cuestión toma buena nota de lo que te contamos y comienza a hacer las cosas con conocimiento.

Las siguientes son algunas de las falsas ideas que no ayudan a ahorrar en el hogar:

1. Lavar a mano consume menos que el lavavajillas. El lavavajillas no solo nos permite tener los platos más limpios sino que además ayuda a ahorrar hasta 30 litros al día y a consumir un 10% menos de energía.

2. El standby consume muy poca energía. Los aparatos en modo de espera sí que consumen y, de hecho, más de lo que podríamos pensar: el standby supone un gasto de 231 kWh al año o, lo que es lo mismo, un 5% del consumo de los hogares aproximadamente.

3. La pérdida de calor de las ventanas es residual. El hecho de que sea una superficie muy pequeña respecto al tamaño total de tu hogar no significa que la pérdida sea menos importante, pues según los estudios entre el 25% y el 30% de la calefacción consumida sirve para cubrir precisamente estas pérdidas. ¿La solución? Las ventanas de doble cristal o la doble ventana, que reducen hasta un 50% la pérdida.

4. Mantener los fluorescentes encendidos es mejor que encenderlos y apagarlos. Es uno de los mitos más extendidos y, por supuesto, también es falso. El sobreconsumo que supone encender el fluorescente apenas es de una fracción de segundo y para nada supone un gasto superior al de dejarlo siempre encendido (aunque sí que se gastará antes).

5. La cocina eléctrica gasta menos. Todo lo contrario, porque según algunos expertos las cocinas eléctricas o vitrocerámicas consumen cuatro veces más que las de gas.