Muebles de madera lacados en blanco
La madera tiene una belleza natural indiscutible, pero por diversas razones, en ocasiones puede ser interesante lacarla con color. El lacado constituye una buena manera de disimular imperfecciones que el barniz no oculta, si con el paso del tiempo la superficie se ha deteriorado mucho, ya sea por el uso o por la luz del sol. El color blanco es de los más elegidos, quizá porque aporta sensación de limpieza, luminosidad y elegancia.

También por ser un color que se adapta a todos los elementos complementarios de la decoración como pueden ser las cortinas, alfombras y cojines. El mueble blanco también se utiliza cada vez más no por necesidad de ocultar deficiencias, sino por meros motivos decorativos, y cada vez son más las marcas especializadas en fabricación de muebles que incorporan entre sus tendencias el uso de muebles lacados en blanco o blanco roto, consiguiendo crear ambientes acogedores, sencillos y llenos de luz.

En determinadas estancias, como es el caso de habitaciones infantiles, el lacado blanco resta seriedad a los muebles y aporta serenidad y ligereza, lo que ayuda a crear un ambiente dulce y desenfadado. Existen infinidad de dormitorios infantiles creados con esta madera lacada con gran variedad de accesorios como cunas, cambiadores, cómodas, cabeceros, todo lo imprescindible para montar esa habitación tan especial que luego agradecerá cualquier combinación de color que añadas en sus complementos, ya sean rosas o azules, o personalmente, en beige, que es un color que me encanta combinar con blanco.

Otra posibilidad muy interesante para estos muebles es su uso en las terrazas, ya que el lacado incrementa la resistencia de la madera ante las inclemencias del clima, lo que hace que los puedas utilizar con mayor garantía de durabilidad que los que no están lacados. En verano resulta muy placentero el efecto de claridad que origina la luz reflejada sobre ellos.