Paneles de tela para paredes
No son pocos los recursos de decoración de paredes que os hemos contado hasta el momento en Interiorismos: Vinilos decorativos, papel pintado, fotomurales, cuadros… Sin embargo, es posible que nunca os hubiésemos propuesto una genial idea decorativa como son los paneles de tela para las paredes, un recurso tan fácil y rápido de conseguir como de colocar.

De hecho, tal es la facilidad de hacerse con uno de ellos que podemos fabricarlos con nuestras propias manos comprando la tela y preparándola para el espacio.

Si ya te has cansado de ver los típicos elementos de decoración de paredes, las telas son un gran recurso original e innovador para decorar los salones y dormitorios de tu hogar.

Además de quedar monísimos, también pueden servir para tapar esos rincones en los que ha aparecido alguna imperfección que, por el motivo que sea, no nos encontramos en momento de arreglar.

La parte más difícil es escoger la tela, que debe combinar a la perfección con la decoración de la estancia de una manera elegante, evitando los extremos de telas demasiado llamativas o demasiado sobrias.

De este modo, si el ambiente de tu estancia es étnico, las sedas hindús muy coloridas serán ideales, pero si tu decoración es más ecléctica o clásica será mejore apostar por bordados o motivos incas, por ejemplo.

Comprar una tela normal no tendría que ser excesivamente caro, pero si aún así no estás en condiciones de gastar o si sencillamente quieres algo más moderno y original puedes optar también por realizar un panel de tela en patchwork.

¿Dónde colocarlos? Estos paneles de tela quedarán genial tanto en los espacios amplios como en los más reducidos, en los que decorarán sin apenas ocupar espacio. Puedes colocarlos en la pared tras la cama o el sofá a modo de cuadro, pero también irán fenomenal en vertical en alguno de aquellos espacios muertos en los que no sabíamos con qué ornamentar.

Los paneles de tela son también muy utilizados como separadores de espacios, cuando en vez de situarse junto a la pared cuelgan del techo a modo de pared (sin movilidad o como estores) creando una sencilla separación visual.