Pintar el salón con colores cálidos
El color es un poderoso elemento decorativo que nos ofrece la posibilidad de definir la personalidad de nuestro hogar. Con los colores se puede configurar el espacio al jugar con los distintos volúmenes de la arquitectura, destacar u ocultar aquello que deseamos, ampliar o estrechar un espacio, jugar con la altura de los techos, hacer una estancia más acogedora… En definitiva, los colores tienen un valor estético incomparable en el mundo del interiorismo.

Como puedes imaginar, la relevancia de los colores en el hogar aumenta en las estancias más importantes, como puede ser el salón. Por eso, es importante escoger una tonalidad que aporte equilibrio visual y que se adapte al entorno. Así, tendrás que pensar en el tamaño, la luminosidad, el suelo, los muebles o las vistas de tu salón. Desde Interiorismos queremos echarte una mano para que escojas el color adecuado, así que si ayer te hablamos de los colores frescos para pintar tu salón, hoy vamos a hablarte de los colores cálidos. ¿Nos acompañas?

Pintar el salón con colores cálidos

Como espejos

Si te apetece que tu salón adquiera algo de color, puedes optar por los tonos cálidos en sus variedades más suaves, como los cremas, arenas, piedras o los tierras. Estos colores actúan un poco como espejo de todo lo que les rodea (luz, telas, muebles…), lo que influirá mucho en la percepción de la estancia.

Ventajas

Sin embargo, los colores cálidos también tienen algunas ventajas. Por ejemplo, consiguen crear ambientes envolventes y acogedores y encajen perfectamente con la madera. Además, al ser ricos en matices es difícil que puedas cansarte.

Pintar el salón con colores cálidos

Textiles y complementos

Eso sí, deberás tener mucho cuidado con los textiles. Los frescos como el algodón o el lino harán que tu salón parezca más informal y distendido, mientras que las texturas más abrigadas, como el terciopelo o la lana, conseguirán que tu salón parezca más sofisticado.

En cuanto a los complementos, lo mejor es que optes por los tonos del color de las paredes. Así, si tus paredes son de color piedra, los tonos grisáceos encajarán perfectamente. Además, los tonos cálidos admiten estampados, aunque siempre en el mismo color de las paredes o en colores neutros.