Recibidores con personalidad
Si la entrada del hogar es una carta de presentación del mismo y por tanto un reflejo de su estilo y de la propia personalidad de la persona que vive en él, entonces la decoración del recibidor debería tener un papel fundamental en el momento de la decoración.

En este sentido, aunque las tendencias predominantes hacen de los estilos más sobrios y minimalistas los más habituales, muchos opinan que donde se ponga un recibidor con encanto que se quiten los demás.

¿Cómo conseguirlo? Poniendo un poquito de tu propia personalidad y gusto en la decoración… ¡No dejes que sean las tendencias las que manejen el interiorismo de tu hogar!

Recibidores con personalidad
Hay muchas formas de cumplir este objetivo, desde la elección del estilo que des al espacio hasta los recubrimientos, los elementos del mobiliario y los artículos decorativos que el él emplees.

Por tanto, lo primero será decidirte por un estilo propio: ¿qué quieres sentir al entrar en tu hogar? ¿Qué te gustaría transmitir a las personas que entran en él? ¿Cómo es el resto de tu interiorismo?

Es fundamental que respondas a todas estas preguntas y que intentes combinar de una forma coherente tus gustos y estilos con el ambiente que quieres crear en el espacio… A modo de ejemplo, un estilo vintage siempre parecerá más clásico y romántico mientras que un minimalista será muestra de una elegancia fría y formal.

Si quieres un espacio acogedor debes crearlo tú mismo: renuncia a la simplicidad del minimalismo y haz que cualquiera que entre en tu hogar se sienta como en casa gracias a elementos como los banquitos, los percheros, los espejos que parecen dar la bienvenida e incluso hasta alguna planta, todo ello en un fondo de color apacible o sobre un coqueto papel pintado que cubra las paredes.

Recibidores con personalidad
¿Prefieres diseño y sofisticación? Entonces apuesta por el ‘menos es más’ del minimalismo utilizando el mínimo de muebles, escogiendo elementos de líneas muy sencillas sin ornamentación, combinando colores básicos como negro, blanco, gris y marrón con alguno más llamativo (rojo, violeta, etc.) y dejando el mínimo de objetos ornamentales o no a la vista. Si optas por este estilo, el papel pintado también será un buen aliado para decorar sin recargar.