Renovar muebles con papel pintado
Aunque cuando decoramos el hogar solemos hacerlo de una manera elegante y acorde a las tendencias del momento, lo cierto es que con el paso de los años los muebles parecen quedar obsoletos o acaban por resultarnos demasiado monótonos o aburridos.

Sin embargo, la economía del hogar no suele estar nunca demasiado bien como para tener el capricho de renovar todo nuestro mobiliario, por lo que tu única opción es buscar la manera de dar un toque distinto sin realizar una inversión demasiado importante.

Existen varias opciones económicas para hacerlo como puede ser pintar los muebles de otro color, colocar vinilos decorativos o la original opción que os traemos hoy: El papel pintado.

Ya sabemos que no te hemos descubierto un nuevo invento, pero sí que te proponemos una idea novedosa que devolverá la vida a tus muebles como es aplicar este material sobre ellos.

Renovar muebles con papel pintado
Lo primero que debes hacer es analizar los muebles susceptibles de realizar este cambio, que serán aquellos que contengan alguna superficie tan lisa y plana como la de las paredes sobre las que habitualmente lo utilizamos.

Entonces es cuestión de escoger el mejor diseño teniendo en cuenta tus gustos, tu estilo y el cambio que te gustaría llevar a cabo. En nuestra opinión lo mejor es buscar un papel liso o estampado (dará más vida) que consiga un buen contraste con el color del mueble, y es que no tendría sentido llevar a cabo el cambio para que pasase desapercibido…

¿Dónde colocarlo? Como te decíamos al principio deben ser bases lisas de los muebles como el cabecero de una cama, las puertas de un armario, el frontal de los cajones o el fondo de una estantería, por ejemplo.

En el caso de las cajoneras, si no quieres sobrecargar visualmente el mueble puedes alternar una pieza con papel y otra sin o bien poner papel en el primer cajón y dejar el resto tal y como estaban (esta última idea solo en el caso de las mesitas de noche).

Eso sí, valora antes de comenzar si dispones del tiempo, la maña y la paciencia suficientes como para meterte de lleno en la tarea, porque aunque no tiene por qué resultar difícil sí que necesita bastante dedicación.