Seguridad en el dormitorio del bebé
Decorar la habitación de nuestro bebé siempre es una experiencia muy bonita: elegir los muebles, los colores de las paredes, las lámparas, los pequeños elementos de decoración… Sin embargo, hay algo sumamente importante a lo que debemos prestar mucha atención. Se trata de la seguridad de este lugar.

Dentro del dormitorio del bebé podemos encontrar una serie de peligros que, a primera vista, no son evidentes. El pequeño puede golpearse contra alguna esquina, intoxicarse o atragantarse si se lleva algo a la boca, entre otras muchas cosas que tendremos que tener en cuenta. Por esa razón, te vamos a dar una serie de consejos para que estés totalmente tranquila dejando a tu bebé en su cuarto.

En primer lugar tienes que asegurarte de que el colchón de tu bebé encaje perfectamente en la cuna. Además, tiene que ser adecuado para el tamaño del bebé, para que no haya ninguna posibilidad de que las extremidades o la cabeza del bebé puedan quedarse atascados o colgando. El espacio ideal entre las barras es de 6 cm.

Por otro lado, el bebé no necesita almohada, sino que tiene que dormir en una superficie plana y sólida. Además, es recomendable eliminar de la cuna cualquier cojín o material acolchado para que el bebé no pueda escalar y salir de ella.

Si dentro del dormitorio hay ventanas, evita utilizar persianas o cortinas con cuerdas colgantes. Si ya las tienes, átalas o elévalas para que el bebé nunca pueda alcanzarlas. También deberías evitar los objetos o juguetes móviles que cuelguen en la parte superior de la cuna cuando tu bebé ya tenga fuerza en las manos y en las rodillas.

Es muy importante que no coloques la cuna cerca de ventanas, cables, lámparas, objetos de decoración o muebles escaladores. Cuando la baranda de la cuna llegue a la altura del pecho del bebé, será el momento de cambiarlo a una cama pequeña.