Soluciones para los problemas más comunes al pintar las paredes
¿Quieres comenzar el año dándole un cambio de look a tu vivienda? Una de las formas más fáciles, baratas y divertidas de hacerlo es mediante la pintura. Hoy en día podrás encontrar muchos tipos de pintura en diferentes tonos para que el resultado sea perfecto.

Aunque siempre es preferible contar con un profesional para pintar las paredes, en los tiempos que corren a la mayoría no nos queda más remedio que prescindir de estos servicios y pintar por nosotros mismos. Sin embargo, cuando pintamos, los problemas surgen constantemente. Te damos las soluciones para los problemas más comunes a continuación.

Si la pintura se pela

Para evitar que la pintura no agarre y que la base se desprenda, deberás preparar la pared antes de pintar. Ésta deberá estar lisa, sin grietas ni agujeros y sin trozos de pintura que se desprendan. Para favorecer el agarre de la pintura, deberás aplicar una mano de fijador de látex rebajado con agua y esperar al día siguiente para pintar.

Si la cinta de carrocero arranca la pintura

Es muy habitual que la cinta de carrocero arranque la pintura. Para que esto no ocurra, deberás quitar la cinta lo antes posible, antes incluso de que la pintura se seque. Piensa que cuanto más tardes, más agarrará el adhesivo y peores serán las consecuencias.

Soluciones para los problemas más comunes al pintar las paredes

Si no puedes repetir el color

Este es un problema muy común pero muy difícil de solucionar. Y es que es prácticamente imposible encontrar la mezcla perfecta cuando se termina el color. Por eso, lo ideal es ir al almacén y comprar el color que te interese. Si no lo hay estándar, podrás encargar que te lo mezclen por ordenador. Si quieres hacerlo tú mismo, lo mejor es emplear tintes para pintura y medir la cantidad con el tapón dosificador.

Si la pintura está seca

Para poder reutilizar la pintura, es importante que limpies perfectamente los bordes de los cubos antes de cerrarlos de nuevo. También deberás sellarlos con un plástico antes de taparlos para que el aire no entre y la pintura se conserve a la perfección. Por su parte, los botes metálicos se cierran golpeando la tapa con un martillo, colocando entre ambas cosas un listón de madera para no abollarlos.