Suelos antideslizantes para el hogar
Las caídas en el hogar son muy frecuentes, por lo que no solo hay que tener cuidado sino que hay que tener un suelo que nos proteja de ellas. Los pavimentos antideslizantes son especialmente recomendables en el caso de zonas con ambientes húmedos, como puede ser la cocina, el baño o las inmediaciones de la piscina. Son baldosas que reducen el riesgo de resbalones, lo que hace aumentar la seguridad de la zona.

Las baldosas normales pueden ser tratadas con productos antideslizantes para que cumplan esa función, y sin duda es muy recomendable para evitar caídas, que en muchos casos pueden llegar a ser muy peligrosas. La principal ventaja del suelo antideslizante es que le da estabilidad a la pisada, lo que hace que la movilidad sea mayor y más segura.

Técnicas antideslizamiento

Suelos antideslizantes para el hogar
La técnica más habitual es la que se centra en la fabricación de piezas en relieve que permiten igualmente el tránsito pero retienen mejor el calzado, por lo que la pisada es segura. Además, son piezas que facilitan la evacuación de líquidos, así que si caen ahí no se quedarán esperando a que una persona se resbale. El relieve se aplica con láser en baldosas de gres porcelánico pulido, dejando como acabado una capa rugosa pero muy segura.

Suelos antideslizantes para el hogar
Actualmente los expertos están desarrollando otras técnicas que permitan utilizar este tipo de antideslizantes sin tener que trabajar tanto las piezas, como por ejemplo con un adhesivo que cumpla igualmente con esa función. La normativa obliga a poner suelo antideslizante en determinados espacios para garantizar la seguridad de quien transita por ellos.

Suelos antideslizantes para el hogar
Además, hay diversos tipos de antideslizante, cada uno más adecuado en función de en dónde va a estar ubicado. Lo obligatorio es:

– Tipo 1: zonas interiores secas que tienen una pendiente inferior al 6%.

– Tipo 2: escaleras y zonas interiores secas con pendiente igual o mayor al 6%, además de zonas interiores húmedas que tienen pendiente inferior al 6% (aseos, cocinas, baños, duchas, etc.).

– Tipo 3: en este caso, es en escaleras y zonas interiores húmedas que tienen una pendiente igual o mayor al 6%, en zonas interiores con agua y agentes que reducen la resistencia al deslizamiento (grasas, lubricantes) y en zonas exteriores o piscinas.