Los felpudos: Decorando nuestra entrada

En la decoración de una casa, ese espacio tan nuestro y donde tantas horas pasamos, cada detalle es importante. Una puerta, un estante, una mesa camilla… todo debe estar completamente a nuestro gusto y equilibrar la estética y la funcionalidad.

El felpudo, ese objeto que cada día nos va a dar la bienvenida a nosotros y a nuestros visitantes, también es algo que debemos elegir en función a nuestros gustos y necesidades.

Los felpudos: Decorando nuestra entrada

Un felpudo es un importante elemento para proteger a nuestra casa de polvo y la suciedad de fuera, por mucho que tengamos costumbre de quitarnos los zapatos, siempre nos ayudará a mantener la vivienda mucho más limpia y aseada. Los felpudos más comunes se sitúan a la entrada del domicilio; es decir, en la parte exterior de la puerta, por lo que, en teoría, no forman parte de la casa aunque sí la formen. Sin embargo, hay muchísimos sitios en el piso donde pueden ponerse felpudos: junto a la puerta, pero en la parte interior (para ayudar a quitar los zapatos y seguir protegiendo del polvo, por ejemplo), antes de entrar a la cocina para evitar que se distribuya la grasa, en un cuarto, en el baño, y un largo etcétera.

Los felpudos: Decorando nuestra entrada

Centrándonos en aquellos felpudos que se sitúan fuera de la casa, será muy entretenido escoger uno original, pero también funcional, teniendo en cuenta su estética y su material. Estos felpudos suelen ser más gruesos y resistentes que aquellos que vayamos a emplazar en el interior; especialmente si están frecuentemente sometidos a viento o a lluvia. Hay que pensar que son los encargados de recoger todo aquello que traigamos de fuera en los zapatos.
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