Técnicas de iluminación para el hogar
Elegir los puntos clave de luz en nuestro hogar es una de las tareas de mayor responsabilidad, ya que lo normal es que las luces fijas nos acompañen toda la vida, no es algo que podamos cambiar, como el color de las paredes. No siempre podemos disponer de toda la luz natural que nos gustaría y siempre necesitamos contar con un sistema de iluminación artificial en todas las estancias de la casa, para poder utilizarlas de noche o para compensar la falta de luz en habitaciones oscuras, aparte de la luz puntual que necesitamos en zonas concretas donde realizamos tareas específicas.

Entre los tipos de lámparas que podemos elegir en el mercado actual, destacan las incandescentes más tradicionales (que proporcionan una luz cálida que potencia tonos como el amarillo, el anaranjado o el marrón), las fluorescentes (que potencian los tonos fríos como el azul y el verde), los halógenos y los LEDs (que se utilizan principalmente en iluminación decorativa, más que funcional). Las técnicas de iluminación pueden ser directas o indirectas, y generales, puntuales o localizadas. La luz directa va dirigida al suelo; la indirecta, se refleja antes en el techo o en la pared, con el correspondiente efecto de difuminado y resultando ser la más parecida a la luz natural.

La iluminación general va dirigida a toda una estancia; así como la localizada o puntual se dirige a una zona concreta donde necesitamos una mayor claridad, como un rincón de lectura, costura, etc., en este caso, las lámparas de pie te serán de gran ayuda, así como las de mesa o flexo si son para el escritorio. Lo habitual es no decantarse por un solo sistema, sino combinar ambos para lograr diferentes ambientes a lo largo del día. Del mismo modo, la potencia de la bombilla, dependerá del número de portalámparas que tenga la lámpara, y será menor potencia cuantos más tengas, ya que mucha intensidad, aparte del consumo, puede dañar la vista.