Tipos de cabeceros para la cama
Cuando escogemos la decoración del dormitorio debemos hacerlo conscientes de que este espacio deberá ser a la vez cómodo, práctico y también muy decorativo.

Por estas tres características la cama y sus complementos se convierten en uno de los elementos más importantes. El cabecero, como era de esperar, es siempre una de las piezas que toma el protagonismo de la estancia.

Pero existen muchos modelos, estilos y materiales disponibles en el mercado… ¿Por cuál decantarte?

Tipos de cabeceros para la cama
– De madera: Con mil y una formas, en muchísimos tipos de madera y capaces de adaptarse a cualquier estilo que se te ocurra estos cabeceros son los que se utilizan de forma más habitual. Son realmente prácticos y decorativos visualmente.

Tipos de cabeceros para la cama
– De forja: Es una de las ideas más tradicionales para dar un toque de elegancia, romanticismo e intimidad a las estancias. A día de hoy se utiliza en muchos estilos, aunque más especialmente en los que buscan un estilo rústico o vintage (en este caso especialmente en colores).

De tela: Constan de una barra superior de acero de la que se cuelgan unas telas decorativas que caen por detrás del colchón. Lo mejor de este recurso es que tú misma puedes elegir las telas que más te gustan (color, estampado, textura, etc.), las medidas exactas y hasta hacerlo por cuenta propia en tu casa sin gastar demasiado dinero en los materiales.

Tipos de cabeceros para la cama
– Tapizados: Son esos elegantísimos cabeceros cubiertos por una mullidita tela generalmente de algodón, piel, cuero o imitación a los dos anteriores. Muy hermosos a la vista, estos cabeceros están disponibles en todo tipo de colores y con diseños lisos o decorados por sencillas costuras (generalmente a cuadros).

Tipos de cabeceros para la cama
– Cristal vinílico decorativo: Tiene el mismo aspecto que el de cualquiera de esos bonitos cuadros de vinilo solo que en esta ocasión se adapta como cabecero de la cama. Se trata de un diseño muy sofisticado y elegante pero tiene como desventaja su facilidad para ensuciarse y el peligro de romperse.

¿Te has decidido ya por alguno de ellos?