
Aunque pueda parecer algo secundario en la decoración, las puertas interiores del hogar son uno de los elementos más importantes no solamente a nivel visual sino también práctico: Pueden influir en la comodidad de la movilidad en nuestro hogar, en que dispongamos de espacios más o menos amplios, al paso de la luz o a los ruidos que se transmiten entre estancias.
Si quieres conocer los distintos tipos de puertas y sus características presta atención a este rápido repaso:
- Batientes: Son las tradicionales puertas que se abren a un ángulo máximo de 90º y pueden tener un cierre automático o manual; estamos acostumbrados a verlas tanto con una como con dos hojas.

También existe en el mercado una variedad conocida como ‘oscilobatiente’ que puede abrirse en los dos sentidos (hacia dentro o hacia fuera).
- Correderas: Son unas de las más prácticas para el hogar, y es que permiten ganar muchos espacio a las estancias ocupando el mínimo espacio gracias a su apertura paralela a la pared. Esto permitirá además que podamos colocar muy cerca algunos puebles que con las tradicionales no podríamos (las batientes). Como las anteriores, podrás encontrarlas de una o dos puertas y también con formas rectas o curvilíneas.
- Giratorias: Aunque podemos considerar que son puertas de interior (suelen unir el interior y el exterior), este tipo no es habitualmente utilizado para el hogar sino para los edificios públicos.
- Plegables: Se trata de un diseño práctico que apenas ocupará espacio en la pared. Esto se debe a que las ‘hojas’ que componen la puerta se pliegan a modo de acordeón (en zig-zag) sobre uno de los dos costados del marco.
La elección de los materiales también es importante puesto que condicionarán un mayor o menor paso de la luz y el sonido en función de su ligereza. Los materiales más habituales son la madera, el aluminio, el acero, la fibra de vidrio, el cristal o el PVC, por ejemplo.
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