Un cuarto de baño para compartir
El baño es un lugar muy difícil de compartir; cuando estamos arreglándonos en él nos molesta muchísimo tener que ceder parte del espacio del que disponemos a la otra persona. Por eso, si tienes suficiente espacio lo mejor será establecer un baño para dos personas que ofrezca a cada uno su propio lavamanos, espacio para la toalla, espejo… En definitiva, todo lo que necesitas para arreglarte sin que nadie entorpezca tu ritmo.

No obstante, hay que saber también cómo aprovechar todos los metros disponibles, puesto que simplemente multiplicando todo por dos ocuparíamos muchísimo más sitio del que debemos. Así, por ejemplo, sería adecuado escoger un solo mueble que albergara las piezas individuales para cada persona: un largo espejo compartido pero con dos lavamanos con sus respectivos cajones inferiores y una sola mesa alargada que permita tener suficiente espacio disponible para dejar momentáneamente las cosas mientras nos arreglamos.

Si optas porque cada uno tenga su propia encimera, entonces sí que los espejos deberán ir también por separado. Si estarán juntos escógelos iguales, pero si no se encuentran colocados simétricamente puedes innovar y dar un toque divertido comprando dos espejos de formas originales.

Una buena opción es separar el baño en dos partes: la del lavamanos y la zona para arreglarse, y la del váter y el bidé por otra parte, para que cada una de las personas que utilizan en baño puedan tener su propio espacio e intimidad.

La iluminación es algo principal, especialmente en las zonas que requieren más concentración como la del espejo. En este sentido y como casi todo en este tipo de decoración, debes tener en cuenta que la iluminación también debe estar preparada para que dos personas la utilicen posiblemente para requisitos muy distintos.