Un tocador en el dormitorio
Quizá por influencia de aquellas películas que veíamos cuando todavía éramos unas niñas, la mayoría de mujeres hemos soñado alguna vez con tener nuestro propio tocador, ese espacio de belleza personal reservado solamente a nosotras.

Pues aunque puede que no te lo hubieras planteado seriamente con anterioridad, lo cierto es que este espacio puede tener cabida en la mayoría de los dormitorios independientemente del espacio, y es que cualquier pequeño rincón bastará para ubicarlo.

¿Quieres saber cómo conseguirlo? ¡Presta atención a lo que te contamos!

Un tocador en el dormitorio
Debes tener en cuenta para empezar que por mucho que te encanten los tocadores vintage que tanto has visto en fotos y televisión debes ser realista y buscar un estilo acorde con el resto de la decoración de tu dormitorio; tranquila, ¡porque que sea moderno no significa que vaya a perder el encanto!

Un tocador en el dormitorio
Para montar un tocador básico hace falta bien poco: Un pequeño rincón en la pared de la habitación, una mesa de apenas un metro (aunque puede ser más grande) con algún que otro cajón, una silla o taburete y un espejo colgado a la pared.

Como elementos complementarios probablemente necesites una lamparilla para lograr más visibilidad, un espejo más pequeño para ver de cerca, algunas cajitas para los cosméticos y también un joyero donde guardar los complementos y la bisutería que más utilizas en tu día a día. Como no podía ser de otra manera, en un tocador que se precie no te pueden faltar tampoco algunos de tus perfumes favoritos.

A partir de ahí el resto de detalles decorativos variarán en función del estilo decorativo de la estancia y de tus propios gustos: Vasos decorativos modernos, velitas, bandejas vintage, joyeros tradicionales… ¡Hay muchísimas opciones!

¿Te animas a tener el tocador de tus sueños?