Una biblioteca en casa
No muchas personas pueden disfrutar de grandes espacios dedicados exclusivamente a la lectura. Por eso, uno de los mejores recursos que se suelen utilizarse es el de crear el conocido ‘rincón de lectura’.

Sin embargo, este pequeño espacio no es suficiente para almacenar la cantidad de libros que tenemos en casa, que todavía se reparten por las estanterías del salón o del dormitorio. Si dispones de alguna habitación de la que no hagas uso o si tienes un espacio que puedas aprovechar para ello, lo mejor es que establezcas en casa tu propia biblioteca.

Las reglas para decorar cualquier biblioteca en el hogar son similares a las del rincón de lectura: lugares muy bien iluminados con un lugar cómodo en el que leer y, por supuesto (y a diferencia del otro), una gran librería de fondo que ocupe toda la pared.

De este modo, el mueble de la librería se convierte en el principal protagonista de la estancia alrededor del que deben girar el resto de elementos. Su tamaño siempre dependerá del espacio disponible y de nuestras posibilidades económicas, así como su diseño se definirá a partir del gusto y estilo decorativo que buscamos; en cualquiera de estos sentidos, no es lo mismo una estantería de aluminio, una amurada o una elegante biblioteca con puertas de cristal, por ejemplo.

Además, existen muebles con estructuras muy distintas. En algunos de ellos las líneas y las dimensiones de los distintos espacios son siempre igualmente equilibradas mientras en otras podemos encontrar estantes de muy distintos tamaños y formas (más altos, bajos, anchos o estrechos), incluso algunas que se desmarcan de la estética tradicional para presentar espacios en diagonal.

Sus estanterías no tienen porqué almacenar sólo libros, sino que en ella pueden tener cabida muchos otros elementos que te gusten o te inspiren como reproductores de música, discos, películas, fotografías u objetos significativos.

Como siempre, y más especialmente en este caso, debemos acomodar la decoración teniendo muy en cuenta sacar el mayor provecho de la luz natural que entra por la ventana, por lo que el sofá, sillón o butaca debería encontrarse de espaldas a ésta. Lo que es siempre recomendable es no colocar la butaca o el sofá de cara a la gran estantería, pues no sólo conseguirá distraernos de la lectura sino que además nos dará unas vistas no demasiado adecuadas para la lectura, pues nos agobiarán más.