Una habitación infantil divertida
Fomentar la imaginación, ser un buen lugar para el descanso, tener una buena zona de juegos… La habitación infantil es sin duda una de las que probablemente decoraremos con más ilusión pero también una de las que nos traerá más quebraderos de cabeza en tanto que debe cumplir un buen número de requisitos.

De este modo, el objetivo de cualquier habitación para niños será convertirse en un espacio funcional, cómodo y, sobre todo, tan divertido como lo es la misma infancia.

En realidad conseguirlo no es para nada una tarea difícil, pero si quieres empezar con buen pie más vale que comiences a olvidarte de esos dormitorios de revista súper chic donde la estancia del pequeño se convierte en una nueva versión de la del adulto: Renuncia a las decoraciones demasiado planas, a las paredes lisas o a los colores demasiado apagados, entre otras cosas.

Una habitación infantil divertida
De este modo, el primer consejo que te damos es que busques la armonía y la elegancia, sí, pero a través de las alegres combinaciones de color y los atrevidos contrastes entre los tonos del arcoíris: Azules, rojos, verdes, naranjas, violetas, etc.

Tras decidir los colores deberás escoger la temática: Aunque por supuesto puedes decantarte por las más tradicionales que distinguen entre niño y niña (como los piratas, las princesas, las hadas, etc.) una idea muy divertida es inspirarte en la naturaleza dejando que el mundo animal tome las riendas de la decoración.

Una habitación infantil divertida
En cuanto al mobiliario, un tipo de estructura de dormitorio que nos gusta particularmente es el de la cama alta, una especie de litera de altura media (en el caso de los niños no hará más de 1’5 metros) con una sola cama en cuyo espacio inferior podrás colocar desde otros elementos para el almacenamiento hasta un rincón de juegos secreto donde tus pequeños puedan dar rienda suelta a la imaginación.

Pon un poco de imaginación… ¡Y que empiece la magia!