Velas para decorar y ambientar
Además de iluminarnos en los momentos de apuro cuando se va la luz eléctrica, las velas pueden servir para mucho más. Decoran los ambientes, son capaces de crear una atmósfera especial y, si las elegimos perfumadas, llenan de aromas nuestro hogar. Por todo esto, las velas son un importante recurso decorativo para lograr el interiorismo que queremos en casa. Son esenciales para crear un ambiente íntimo, y un recurso imprescindible en determinados rituales que nos acompañan a lo largo de la vida. ¿A que no entendéis una tarta de cumpleaños sin velas? ¿O una cena romántica en la que falten?

Las velas aromáticas no ayudan a conseguir que el ambiente se impregne de fragancias delicadas y exquisitas (hay muchos aromas para elegir). Una recomendación importante: debéis ser muy cuidadosos con las velas. No las pongáis cerca de objetos o superficies que puedan arder, y nunca, pero nunca, os vayáis de casa dejando una vela encendida.

Un amplio abanico para elegir

Velas para decorar y ambientar
Existe en el mercado una variedad de velas muy amplia. Además del efecto estético que logran, cumplen también una función práctica, ya sea ambientar, aromatizar o aportar luminosidad.

Las velas artesanales que ponen una nota natural, y las de gel aportan una mayor luminosidad y transparencia. Para un ambiente rústico puedes elegir velas opacas o decoradas con incrustaciones de elementos. En espacios minimalistas elige velas sencillas de color blanco o tonos neutros, acordes a la decoración. Y si la decoración es colorista y alegre opta por velas de un color que armonice con el resto.

Los efectos del color

Existen velas de todos los colores, y cada una de ellas transmitirá una sensación diferente al ambiente. Por ejemplo, las blancas, que es el color natural de las velas, os servirá para transmitir serenidad, pureza y calma. Se adapta a cualquier espacio.

El color rojo es más sofisticado e intenso, y conviene que lo empleéis con medida. Los tonos verdes evocan la naturaleza y proporcionan relax y descanso, mientras que el amarillo es alegre y despierta la imaginación. Usadlo, por ejemplo, en celebraciones.