Ventajas del suelo laminado
El suelo que elijas para tu hogar es muy importante a nivel decorativo y funcional, así como para sentirte cómodo y a gusto cada vez que lo pises. El suelo laminado es uno de los más utilizados actualmente, ya que no solo es muy bonito sino que encaja a la perfección en varios estilos decorativos y en casi todas las estancias de la casa.

La colocación de suelo laminado tiene múltiples ventajas, y la verdad es que son muy poquitos sus inconvenientes. A ti te corresponde analizar con detalle sus características para saber si es lo que buscas o si te iría mejor otro tipo de suelo. La madera es uno de los materiales más bonitos que puedes encontrar, y es además natural, por lo que su calidad está garantizada.

¿Cuáles son sus ventajas?

– Calidez: una de las principales es que aporta una gran sensación de calidez, haciendo que la estancia sea más acogedora, familiar y auténtica.

Ventajas del suelo laminado
– Resistencia: es un material muy resistente y duradero, con más o menos en función del tipo elegido y de la estancia en la que lo vayas a instalar. El suelo laminado es perfecto para soportar el trote diario en cualquier zona de la casa, tanto en una estancia como en zonas de paso.

– Mantenimiento: realizarlo es cómodo y fácil, ya que se limpia de manera sencilla y las manchas se eliminan muy bien. No requiere tantos cuidados como el suelo de parquet.

– Instalación: es muy sencilla y tiene la gran ventaja de que no es necesario retirar el suelo anterior, bastará con ir colocando las láminas encima hasta cubrir la superficie deseada.

Ventajas del suelo laminado
– Colores: el suelo laminado está teniendo tanto éxito en los últimos años que puedes encontrarlo ya en varios colores y tonalidades. Actualmente marcan tendencia colores y acabados grises, blancos y beiges, aunque también es una apuesta segura utilizar el color marrón.

¿Cómo elegir el más adecuado?

Para asegurarte de que eliges el suelo laminado más adecuado para tu hogar, analiza bien las prestaciones, ya que pueden variar mucho de un tipo a otro. Analiza sus características y lo que necesitas para cada estancia, y ten claro que no es recomendable para todas. En el caso del baño y la cocina, lo mejor es optar por un material que acepte mejor la humedad y la grasa.