Ventajas y desventajas de tener un sofá de cuero
Si hay un elemento imprescindible en cualquier hogar, sin duda es el sofá, un básico para sentarnos a ver la televisión, leer, o simplemente a descansar en cualquier momento. Hoy en día hay una gran variedad de diseños, tamaños, formas, materiales… un sinfín de posibilidades para elegir el sofá que mejor encaje en el salón, tanto por decoración como por nuestros gustos.

De entre todos los que puedes encontrar actualmente en el mercado, los sofás de cuero están entre los mejor valorados, tanto por expertos como por los usuarios. Si estás planteándote la posibilidad de comprar un sofá de cuero, te resultará de ayuda este post con los pros y contras de este material.

Principales ventajas

Ventajas y desventajas de tener un sofá de cuero
– Es probable que la ventaja más interesante de los sofás de cuero sea la presencia que tienen, una estética impecable y muy bien definida que enamora a simple vista.

– Es también un tipo de sofá que encaja a la perfección en cualquier estilo decorativo, únicamente deberás elegir la forma, color y diseño que mejor se adapte al estilo que hayas elegido.

– Otro punto a favor es que su mantenimiento es muy sencillo ya que las manchas no penetran, así que normalmente es suficiente con pasar un trapo húmedo o una toallita húmeda para limpiarlo. Esto significa que, con pocos cuidados, el sofá de piel durará muchos años.

Algunos inconvenientes

Ventajas y desventajas de tener un sofá de cuero
– Uno de los inconvenientes más destacable de los sofás de piel es el precio, sin duda muy alto para muchos bolsillos. Uno de estos sofás puede costar al menos 2-3 veces más que otro de tela de los más sencillos, pero también hay que decir que la inversión merece la pena. De todas formas, hoy en día hay muchos materiales que imitan la piel, como el polipiel, por lo que puedes tener casi casi un sofá de piel a precio low cost.

– Quien tiene uno de estos sofás dice que su tacto puede resultar un problema ya que es extremo en las estaciones. Durante el verano, da calor, mientras que durante el invierno notas más frío. Esto resulta especialmente incómodo en verano, ya que si hace mucho calor prácticamente te quedas pegado. Durante el invierno apenas lo notas, ya que sueles estar abrigado y no percibes ese frío.

Por suerte, el sofá de piel no tiene muchos inconvenientes, así que es cuestión de analizar ambos lados de la balanza y decidir si merece la pena.