Ventajas y desventajas de tener un tendedero dentro de casa
Hay veces en las que no queda más remedio que tener un tendedero en el interior de tu hogar, ya sea por no tener uno exterior o porque has lavado más ropa de la habitual y no te cabe toda en el que hay. Siempre es recomendable tenerlo, especialmente para cuando llueve, hace frío o mucho viento, ya que la ropa se secará mucho mejor dentro que fuera.

Tiene muchas ventajas, aunque también algún inconveniente, pero creo que en el análisis de ambas sale ganando el hecho de tenerlo, es decir, compensa ya que te aporta más de lo que te entorpece. De todas formas, me gustaría explicarte tanto unas como otras, para que puedas decidir si en tu caso merece la pena.

Sus ventajas

Su principal ventaja es lo que comenté en el primer párrafo, que si hace frío o viento, es ideal poder secarlas en el interior. También resulta mucho más cómodo poner y quitar las prendas en el tendedero si estás dentro que si estás fuera, no habrá riesgo de que una prenda se te caiga a la calle, no pasarás frío si lo hace o no te mojarás si llueve, por ejemplo.

Ventajas y desventajas de tener un tendedero dentro de casa
Otra ventaja muy interesante es que te caben más prendas, ya que puedes poner tantos tendederos como quieras o necesites, siempre y cuando tengas espacio para ello. Todos se doblan muy fácilmente, por lo que los puedes guardar detrás de una puerta, debajo de una cama o detrás de un armario, sin que molesten ni estropeen la decoración al verse.

Sus inconvenientes

El principal inconveniente que nos encontramos es la humedad, y si ya de por sí la tienes en tu hogar, puede ser un problema. Para evitar que se acumule demasiada, no lo pongas cerca de muebles ni fuentes de calor como radiadores, en este caso por cuestiones de seguridad. De todas maneras, puedes poner un deshumidificador, rebaja la humedad y, además, seca la ropa muy rápido.

Ventajas y desventajas de tener un tendedero dentro de casa
El otro inconveniente destacable es el espacio, ya que aunque sean tendederos abatibles y se puedan guardar en cualquier lugar, a la hora de abrirlos para tender la ropa te comen mucho espacio. Lo ideal sería ponerlo en el cuarto de lavar, pero si no tienes o no te cabe, busca la estancia que menos se utilice, a ser posible que no esté cerca de la cocina para que no se le peguen olores.